El Proximo Oriente
Caín (Javier Cifrián) es gordo, tímido e invisible para las mujeres. Trabaja como carnicero en el barrio de Lavapiés, rodeado de inmigrantes marroquíes, bangladesíes, chinos, senegaleses, búlgaros, peruanos, rumanos… Pero Caín se encuentra solo. Su familia se reduce a su hermano Abel (Asier Etxeandia), que tiene todo lo que Caín envidia: es guapo, seductor, está casado con una mujer de bandera y es padre de dos gemelas preciosas. La historia comienza cuando Caín descubre que su hermano Abel ha dejado embarazada a Aisha (Nur Al Levi), una atractiva vecina, hija de inmigrantes de Bangladesh, de religión musulmana. Caín sorprende a todos cuando decide hacerse pasar por el padre y asumir el mantenimiento y la educación de la criatura.
23 de Agosto del 2006 a las 7:21 am
Amable comedia de Fernando Colomo, dirigida con el desparpajo y bonhomía que la caracteriza.
Es positiva porque, por medio de un humor sensible y blanco, da una lección de tolerancia hacia todas las culturas y religiones, en este caso haciendo especial hincapié en la musulmuna.
Hay momentos en que parece más que un film de ficción, un cursillo sobre sobre la diferencia entre terrorismo musulmán y la verdadera religión y enseñanzas del Corán. Algo que no molesta en absoluto pues no viene mal dados los tiempos que corren.
Dichas escenas están, además, bien introducidas en la historia principal, con lo que resulta incluso pedagógico, pues explican cosas que la mayoría no sabemos.
En cuanto a la película en sí hay que decir que es simpática, con un protagonista entrañable, con gran humanidad y amor que dar.
Colomo mueve sus fichas con seguridad, aunque hay que decir que la cinta no resulta demasiado divertida. Se ve con una sonrisa en los labios pero no es chistosa, siendo los momentos más serios los mejores (por ejemplo las relacionadas con el padre de la protagonista y su perplejidad ante el cariz que ha tomado el comportamiento del resto de su familia).
Bien Javier Cifrián, muy metido en su papel y el resto de intérpretes, con especial mención a Laura Cepeda y al veterano, siempre recordado y muy poco visto Fernando Vivanco.
Una película amena y entretenida, que se puede olvidar con cierta facilidad, pero que da lo que se espera de ella, ni más ni menos.
Un saludo a tod@s.
Iñaki
27 de Octubre del 2006 a las 12:55 am
El asunto de la inmigración hacia España (y en general, hacia Occidente y su supuesto paraiso económico) y los eventos que ello produce está poco tocado, aún, en cine. En nuestro pais, en concreto apenas se ha tocado a fondo en peliculas como “Bwana” o como “Flores de otro mundo”. Por eso, la existencia de “El próximo Oriente” es, en si misma, positiva, porque habla de algo que está en la calle como uno de los temas recurrentes de la sociedad de hogaño y del futuro. El acercamiento de Fernando Colomo (con la ayuda de Joaquin Oristrell en el guión, lo que confiere un andamiaje robusto, ya que no precisamente original) se hace sobre la comunidad bengalí (de etnia hindú, pero musulmanes de religión) en Madrid, con un pánfilo de paradójico nombre Caín (mientras que su hermano, un pequeño canalla, es un contradictorio Abel), metido en un fregado que le supera: su hermanito ha dejado preñada a su amante, joven bengalí hija de estrictos padres musulmanes, y el mentecato decide casarse con la bella de creciente barriga. Ahi vienen los enredos, como en cualquier comedia que se precie, a vueltas con las muy distintas costumbres de la familia bengalí y las tan relajadas maneras de la sociedad española del siglo XXI. Pero, como preanunciábamos, el guión, que tiene sólidas estructuras (esa mano de Oristrell, tan buen libretista como mediocre director), carece de originalidad: cada paso que da el memo o su familia politica se ven venir a distancia, la inclusión de algunos apuntes a lo “Goodbye Lenin” (en clave morisca) no ayuda precisamente a mejorar la creatividad del texto, y la sorda lucha de opuestos, con ese crápula de hermano que, lógicamente, terminará llevándose su merecido, no es tampoco un prodigio de innovación. Es cierto que el protagonsta, el poco conocido Javier Cifrián, borda su personaje de infeliz superado por los sucesos que le acontecen, y que el joven Nur Al Leví se perfila como una presencia estimulante en el cine español, quizá un tanto limitada en sus posibles papeles por su exótico rostro oriental. Hay también un mensaje benévolo (como todo en el cine de Colomo, es verdad) sobre la coexistencia de culturas, con ese católico compañero del protagonista que se pasa al pensamiento sufí, cambiando de nombre su nombre de Cristo (de Cristóbal) por el de Abdul, y ese himeneo multicultural que recuerda, por qué no, a “Mi gran boda griega”. Ojalá todo fuera siempre como en esta especie de mejor de los mundos posibles que nos presenta el cine de Colomo: mucho mejor nos iria. Pero el conjunto no termina de ser la pelicula sobre inmigración, en clave de comedia, que está por hacer.