El Hombre de Arena

Finales de los 60. El Hospital Psiquiátrico de Extremadura, sucumbe a los métodos y la desidia de su director. Burgos presta mas atención a satisfacer a las autoridades que a las necesidades de sus enfermos. Sin embargo, el ingreso de Mateo, un idealista trotamundos más cercano a la genialidad que a la locura, supone un cambio completo en la rutina del centro. Su rebeldía y su instinto protector hacen que Lola, una joven y guapísima reclusa maltratada desde niña, se sienta atraída por él. Además se gana el respeto de Carmen, una doctora que verá en él un apoyo a sus intenciones reformistas. Desgraciadamente, el propio Mateo y su relación con Lola también despiertan recelos.